Lobbismo también en tu empresa (gracias a las TIC)
Descubrí el lobbismo y los grupos de influencia gracias a una de las asignaturas de Publicidad impartida por la brillante Erika Casajoana que me permitió reconocer el lobbying como un valioso instrumento de comunicación empresarial.
Así que estos tres últimos días previos a las votaciones para decidir la sede olimpica de 2016, he disfrutado observando el gran despliegue de la delegación española y la gran importancia de una buena estrategia de lobbismo. Pero lo que más me ha interesado ha sido el tratamiento mediático del concepto de lobby, de manera que este hecho se ha convertido en un bonito ejemplo que demuestra que el lobbismo y los grupos de influencia no son fuerzas oscuras del mal representando intereses contrarios al parecer general, sino todo lo contrario.
Como dice la propia Erika:
Tiene mala fama porque se asocia con el tráfico de influencias y la corrupción, lo cual es resultado en ocasiones de su insuficiente regulación y opacidad más que de su supuesta maldad intrínseca. En realidad, ejercido debidamente, el lobbying es una excelente fuente de información para los poderes públicos a la hora de tomar decisiones. A la vez, las consultas con los grupos afectados ayudan a que las regulaciones que finalmente se adopten sean mejor recibidas.
Los grupos de interés y lobbys catalizan las reformas legales gracias a la sensibilización de la opinión pública. Es decir, una campaña de lobby se desarrolla para intentar incidir y actuar sobre los poderes establecidos, con el fin de conseguir una resolución o postura acorde con los intereses del agente en cuestión.
El caso es que, salvo las relaciones institucionales, en la mayoría de empresas descuidan esta práctica. Aunque quizá hablar de “relaciones institucionales” no es más que un eufemismo para evitar hablar de “lobbismo“. De hecho, el lobbismo debería formar parte de la función directiva de las empresas dado que las decisiones de los poderes públicos tienen consecuencias sobre ellas y sobre su desarrollo hacia la consecución de sus metas organizativas.
Con esto no estoy diciendo que las empresas deban lanzarse a la arena del lobby sin pensarlo ya que no todas disponen de los profesionales necesarios. Y es que, atendiendo a los públicos a los que se dirige y al contexto en el que se desenvuelven estos públicos, el profesional del lobbismo requiere no sólo conocimientos y experiencia en comunicación, sino también conocimientos de derecho, política y economía. El lobbista debe conocer muy bien el proceso de toma de decisiones públicas.
No obstante, siempre nos quedarán las TIC. Éstas pueden ayudarnos a reducir costes con el e-lobbismo: la adaptación de las estrategias de influencia a las TIC utilizando Internet como nuevo canal de difusión. Esta práctica ofrece nuevas ventajas gracias al repertorio soluciones técnicas que permiten que la estrategia progrese “en tiempo real” facilitando ser más reactivos ante oportunidades y problemas derivados de la actualidad o del sector en función de los intereses que se representen.
Según Jordi Xifra son multiples las estrategias de e-comunicación aplicables al lobbismo indirecto destinadas a influir en el comportamiento de los internautas para facilitar su adhesión a una idea o norma jurídica:
- Estrategia del sitio web “espejo“. Su finalidad es aumentar el número de visitas a un sitio web “escaparate” para favorecer el acceso de los internautas a una información determinada. La táctica utilizada consiste en disponer de los procedimientos técnicos necesarios para multiplicar las vías de acceso a determinada información creando “captores de internautas“. En concreto, se trata de diseñar sitios web rudimentarios que servirán como correa de transmisión para que los internautas que accedan a ellos acaben convergiendo a un mismo sitio web “vitrina“.
- Estrategia del sitio web “tarro de miel“. Su meta es sensibilizar sobre una problemática específica que se presenta y se da a conocer como una base de datos informática sobre un tema mucho más amplio. Así, la información más genérica atrae a un buen número de internautas que pueden acabar accediendo a información más específica, que es la que nos interesa transmitir. La técnica empleada consiste en crear un sitio web comunitario a partir de dos criterios: la imparcialidad y la legitimidad (moral y técnica) del tema elegido. Una web de este tipo sólo será creíble si consigue imponerse como una fuente de información, por lo que su puesta en práctica es una tarea compleja y su efectividad se da a largo plazo.
- Estrategia del sitio web “caballo de Troya“. Su propósito es llamar la atención de internautas ya sensibles a una cuestión para que conozcan y/o se posicionen sobre una problemática conexa. El medio empleado es buscar las posibles afinidades entre varios temas y conducir al internauta a interesarse/descubrir una temática particular por la intermediación de un tema vinculado (indirecto).
- Estrategia del sitio web “rumor“. Su fin es desestabilizar a una organización a través de una iniciativa reivindicativa de naturaleza desinformativa o contra-informativa. Se suele emplear contra una empresa o un determinado interés público o privado. El procedimiento consiste en revelar informaciones negativas a través de diferentes sitios o páginas web sin que se conozca la fuente. Se trata de “tirar la piedra y esconder la mano”. Cuando difunde información falsa o que vulnera los derechos fundamentales de terceros, carece de toda legitimidad ética.
- Estrategia del sitio web “antagonista“. Su meta consiste en perjudicar a una organización o individuo recopilando informaciones negativas y difundiéndolas en un sitio web “escaparate”. La técnica utilizada es la creación de un sitio web que informa de los defectos de un producto o los errores de una empresa o individuo. Para ser más eficaz, estas webs disponen de foros de discusión para incrementar el volumen de sus críticas. Respecto a su legitimidad ética, dependerá de la veracidad de la información que se difunda.
- Finalmente, en el marco de las acciones de lobbismo que utilizan las nuevas tecnologías, merece destacarse el lobbismo viral: un tipo de marketing viral que se basa simultáneamente en los principios del rumor, de prescripción y de valorización de productos. El método del lobbismo viral es difundir a través del correo electrónico un mensaje a internautas que, de acuerdo con su naturaleza (interesante, divertido, ingenioso, etc.), estarán tentados de reenviarlo a otras personas. Podremos hablar de lobbismo viral siempre que el remitente esté identificado y el mensaje responda a una expresión política y/o ideológica.
Son tantas las posibilidades como tipos de empresas e intereses. Sea cual sea la estrategia a seguir, deberá ir liderada por un especialista en comunicación digital que sea capaz de rentabilizar cualquier esfuerzo en este sentido.
En cualquier caso, aún queda mucho por andar. Si las empresas en su mayoría aún no tienen clara la utilidad de la web 2.0 y el SocialMedia, o si lo saben, desconocen qué pasos dar, tardarán en aprovechar las ventajas del e-lobbismo aunque, el lobbismo, en su práctica bajo los más elevados estándares éticos, es una actividad legítima, necesaria para el buen funcionamiento de las sociedades democráticas.
Sobre esta entrada
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- Publicada por Belén
- 10.03.09 / 5pm
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- Opinión, Estrategias, Comunicación corporativa
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