La ciencia española no necesita tijeras: no al recorte del presupuesto en I+D

Este año han habido algunas largas listas más aparte de la del paro. Son unas listas de las que casi no se habla y que muchos desconocen, pero que a mi juicio resultan igual o más preocupantes que la del desempleo. Se trata de las listas de proyectos de I+D presentados por las empresas y entidades a convocatorias públicas de ayudas. Sin ir más lejos sólo en la convocatoria de Avanza I+D del Ministerio de Industria Turismo y Comercio este año se han presentado más de 2000 proyectos entre primer y segundo procedimiento, frente a aproximadamente los 1.000 proyectos presentados durante el 1º, 2º y 3º procedimiento del año 2008, ¡el doble!. La razón es que muchas empresas lo están pasando mal, el mercado está parado y muchas no van a cumplir ni con las previsiones más pesimistas, por lo que una alternativa para obtener ingresos extra ha sido plantear un proyecto de I+D y pedir subvención. Esta estrategia, me parece bastante beneficiosa, porque por un lado las empresas consiguen esos ingresos extra que tanto les hace falta (y no tienen que echar a la gente a la calle) y por otro se ven “obligadas” a destinar parte de sus esfuerzos y recursos a generar nuevo know how y nueva tecnología que desemboque en el desarrollo de productos innovadores más competitivos en el mercado. Evidentemente hay de todo, y habrá empresas que no aprovechen este dinero tan bien o que su proyecto, que parecía tan prometedor, se quede en nada. Pero lo que está claro es que en general el dinero público así empleado genera riqueza.

Conozco de primera mano pequeñas empresas de reciente creación compuestas por personas muy, muy válidas, ávidas de ponerse a crear y desarrollar. Gente que no se anda con tonterías, ni con palabrería ni demagogia barata y a lo que se dedican es a ponerse manos a la obra y desarrollar nuevos productos realmente buenos e innovadores que incorporan nueva tecnología y que van dirigidos a solucionar problemas o necesidades reales del mercado. Son unas autenticas máquinas de desarrollar productos competitivos con muchísimo potencial que hacen que sus empresas crezcan rápidamente.

El problema que tienen es que no disponen de suficiente dinero para convertir sus ideas en realidad. Las subvenciones a los proyectos de I+D que desean realizar, son pues vitales para su supervivencia y crecimiento. No es nada raro encontrarse con el caso de alguna empresa que tras recibir la concesión de ayuda a un proyecto de I+D se apresura al banco con la resolución de ayuda en la mano para pedir dinero para poder empezar con el proyecto (ya que la subvención en algunos caso se cobra tras finalizar el proyecto), porque no tienen la capacidad financiera para adelantar ellos mismos los costes del proyecto.

Voy a decir algo que me parece rematadamente y sumamente obvio, que me da hasta repelús tener que dar alguna explicación al respecto: nadie ni nada (y digo nadie ni nada) por sí mismo genera empleo, salvo las empresas o entidades. Es decir, cuantas más empresas prosperas haya más empleo habrá y cuanto mejor le vaya a las empresas más empleo habrá.  Esta me parece una obviedad tan grande, que decir que el caballo blanco de Santiago es blanco al lado de eso parece incluso confuso y abierto a la interpretación. Por eso me sorprende y me parece sangrante que todavía haya algunos que no lo vean claro. Porque ya no se trata de tener o no tener conocimiento, se trata de sentido común.

Recortar el presupuesto público destinado a I+D hará que estas pequeñas empresas de gente muy válida capaces de poner marcha empresas rentables y generadoras de empleo se queden sin poder llevar a cabo sus proyectos, se queden sin poder crecer y se queden sin poder contratar a las personas que iban a necesitar. Las empresas no van a ser las únicas que sufran este recorte presupuestario, también (y más acusadamente) los centros tecnológicos y los organismos públicos de investigación (OPI), que obtienen una buena parte de sus ingresos de las subvenciones a proyectos de I+D que realizan de forma propia o en cooperación con otras empresas y entidades. “Se caerán” muchos proyectos previstos y tendrán que poner a gente (también algunos muy válidos) en la calle. Esto también afectará a las empresas que antes se apoyaban en centros tecnológicos y OPIs para desarrollar aquellas partes de sus proyectos de las que no tenían suficientes recursos o know how y que ahora no podrán disponer de esos recursos.

Por ello, nos unimos a la iniciativa propuesta por por Javi Peláez, de La Aldea Irreductible, para protestar por el sangrante recorte de propuesto en el capítulo de inversión en I+D en los Presupuestos Generales del Estado. Auguro que el año que viene va a ser una auténtica “odisea en el espacio” conseguir ayudas públicas para un proyecto de I+D. ¡BRAVO!


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